Falling Skywards era uno de los 14 juegos que componían el AGS Bake Sale 2012. Lo recaudado fue íntegramente a la organización caritativa Child’s Play, que lleva videojuegos y juguetes a niños hospitalizados de todo el mundo. El factor común en los 14 títulos es el motor AGS.

El scavenger y lo inaudito



Tras el devastador impacto de un asteroide, miles de fragmentos de la Tierra fueron lanzados por los aires. Algunos retornaron al suelo; otros, despedidos con la velocidad y dirección adecuada, quedaron atrapados en el cielo, orbitando el planeta por siempre, colgando sobre las cabezas de los habitantes de la superficie como vestigio arqueológico de un tiempo pretérito en el que la vida era más plácida.

Una élite acapara los pocos recursos sobrevivientes al cataclismo. El resto de personas tienen una vida llena de penurias, hacen lo que sea necesario para poder llevarse algo a la boca. Como cazatesoros que esculcan en los restos de barcos naufragados en parajes submarinos, existe una casta de buscavidas que se juega el tipo recorriendo las ruinas colgantes en busca de cualquier cosa de valor que vender a la aristocracia, son los llamados scavengers. El de scavenger es un oficio muy peligroso. Si bien la gravedad a estas alturas es mucho más débil, lo que facilita el salto entre fragmentos del viejo mundo, un paso en falso puede ser el último. El aire no es tan denso como para ser respirado y la temperatura es muy baja, los scavengers dependen de su escafandra, la reserva de oxígeno y el compañero al otro lado de la radio —que espera en un avión con la gasolina justa para una rápida búsqueda bajo presión—. Necesitan encontrar algo suficientemente valioso para poder comer y comprar más carburante para poder seguir con el ciclo.

Roger es uno de los scavengers, un chaval que lleva toda una vida dedicado a esa tarea. Empezó de niño con su padre. Lleva ya 18 años saltando de casas ruinosas a calles incompletas. Esta última incursión es diferente, se encuentra con algo que jamás había visto a esa altitud: un árbol… ¡vivo!

El talento de Ben Chandler



Ben Chandler, creador de esta Falling Skywards, se ha hecho un nombre en los foros del AGS por sus maravillosos fondos a baja resolución y su inventiva, su capacidad para crear múltiples universos particulares. Esta es una muestra más de su capacidad. Acierta, como siempre, en la elección de paleta. Es quien de dar forma con maestría a este peculiar hábitat en caída perpetua bajo las estrellas. El minucioso trabajo en el sombreado de fondos entra en conflicto con el sprite del protagonista, ajeno a los cambios de luz. Esto, unido a la falta de reescalado, hace que la integración de los personajes en el escenario no sea la mejor.

Aunque su fuerte sea el aspecto visual que le imprime Chandler, Falling Skywards confía su narrativa a la literatura. Los monólogos del protagonista suponen la principal fuente de información del jugador. Se ahorra en lo posible en animaciones —aunque las que hay tienen de buena calidad—.

Los rompecabezas se incluyen para que el juego se pueda clasificar como aventura, son exiguos y poco imaginativos. La resolución está orientada por completo al uso de objetos en los escasos puntos calientes que nos encontramos. Falling Skywards no aprovecha las singularidades de nuestro género.

Se trata de un juego corto —creado expresamente para este evento— y muy sugerente. Es capaz de recrear esa atmósfera solitaria de un mundo postapocalíptico gracias a unos diseños estéticamente atractivos y una banda sonora inquietante, compuesta por los susurros que todo scavenger escucha pero que rara vez menciona: ecos del pasado atrapados en los muros de un mundo que se desvaneció en un instante. Una historia digna de ser recibida y muy bien ambientada, pero una aventura gráfica irrelevante.

Falling Skyward en la actualidad no está disponible. Solo se vendió durante ese Bake Sale 2012.

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Miguel R. Fervenza

Además de intentar desentrañar los misterios de la aventura en Indiefence, puedes leerme en mi blog ficcionando sobre cualquier tema. También escribo de vez en cuando en El Pixel Ilustre. @mrfervenza

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